domingo, 29 de agosto de 2010

Mujer soltera busca

Tras echar a su novio del apartamento en el que vivían, Alison Jones, pone un anuncio en el periódico para buscar una compañera de apartamento. Tras entrevistar a varias mujeres se decide por Hedra Carlson. Después de un tiempo, Hedra empieza a tomar las cosas de Alison sin permiso, primero la ropa, después el novio, y después el mismo corte de pelo y el mismo color. En fin, es un buen psychothriller de principios de los noventa que alquilé hace unos días. Ver esta película me dejó pensando en cosas que me pasan a veces con las mujeres.

La mujeres tendemos a copiar a quienes admiramos. Si tenemos un novio rapero, pues nos volvemos raperas. Rara vez he visto que eso pase con los hombres. Somos nosotras quienes cambiamos de amigos y así. Todas hemos hecho eso.

Lo que me parece asustador es cuando las mujeres lo hacen con sus amigas.

5 comentarios:

El hijo de Yaneth dijo...

Si ve, solo era quejarse para que ella publicara. Mi estimada Juanita, tengo una pequeña sugerencia, pero no es necesario que la tomes en cuenta ni mucho menos: procura ponerle comillas a las cosas que publiques de otro lado. No lo digo por el mamertismo de derechos de autor y esas cosas, no, lo digo porque al comienzo creí que se trataba de un cuento tuyo y ese salto drástico a la explicación del "psycothriller" se nos hace un poco difícil de entender a aquellos quienes tenemos una mente poco desarrollada.

Saludos.

Ángela Cuartas dijo...

Hijo de Yaneth: me parece que Juanita no estaba citando, sino contando el tema de una película para introducir el tema de su entrada.

Sobre el tema. A mí me ha convenido mucho ser "imitativa" con mis novios. Desde que mis ovarios producen óvulos y estos recorren las trompas (qué nombre pa feo) cada mes hasta instalarse en el útero, la descarga hormonal o irritabilidad me he atrofiado el gusto y la capacidad de disfrutar ciertas cosas. Eso sobre todo en la pre y adolescencia. Antes de tener novios yo no tenía ningún tipo de interés en la música (cualquier música) y sólo fue posible que me gustara, porque ellos me la fueron mostrando o incrustando en veladas románticas de la mano del chocolate derretido y el jamón serrano. Como ellos rebotaban en mi cerebro insistentemente y no dejaban entrar nada más en ese interno mundo emocional edulcorado, sólo ellos fueron capaces de abrirme otras puertas emocionales. Ahora ya la disfruto mucho y he llegado a tal grado de independencia y calma menstrual que hasta encuentro sola música que me gusta. Lo mismo me está pasando con el fútbol, desde que mi novio me llevó a ver un espectáculo absolutamente maravilloso en un estadio. Toda la vida estaré agradecido por haber tratado a mi novio como un Tótem.

A las amigas sí no me gusta imitarlas, comparto esa sensación extraña que te produce la mujer que se empieza a pintar las uñas del color de su mejor amiga. Aunque con mis hermanas he vivido algo por el estilo, y me parece inevitable.

En los hombres, he visto, pasa algo parecido y mucho peor. Muchos se adaptan a los gustos de sus novias, sin realmente llegar a disfrutarlos, solo por no llevarles la contraria. Como niños obedientes que complacen a la mamá -la que sea- hasta la muerte. Un argentino sincero, cursi y melodramático me dijo hace poco: "Si mi novia es machista, yo soy machista, si es feminista, yo soy feminista". Ese man es más bien cínico, porque de bruto no tenía nada, pero hay otros que son simples perezosos mentales o gallinas que tiemblan ante la posibilidad de que la mujer que les gusta los considere idiotas por pensar diferente a ella. Los hay por montones: son los mismos que dan la mano blandita cuando se están presentando y que a todo responden: "como tú quieras, mi amor", pero que emulan a sus amigos orangutanes cuando su novia no los ve. He dicho.

El hijo de Yaneth dijo...

Ahh, mucho idiota yo. Que pena, retiro lo dicho.

juanita dijo...

Ángela, estoy de acuerdo en que la mayoría de los intereses nos llega por otras personas, que somos como miquitos que todo lo aprendemos por imitación. Es más, blogueando uno aprende y conoce cosas nuevas. Lo que a mi me parece creepy es ese tipo de personas que se convierten en un espejo del otro: compran los mismos zapatos pero otro color, hacen las mismas cosas e incluso llegan a iniciar pregrados sólo por imitación; También se convierten en ecos del novio o de las amigas y repiten los mismo dichos, las mismas entonaciones y réplican puntos de vista idénticos. Es sólo un llamado a conservar las fronteras.

Ángela Cuartas dijo...

Hay que aclarar una inconsistencia de mi comentario. Los óvulos no se instalan en el útero a menos que sean fecundados. Ellos esperan en las trompas y si no llega nadie, pues bajan y empieza la menstruación. Si estoy equivocada corríjanme, es vergonzoso no tener eso claro.